Ndunda

El beneficio de café Ndunda se encuentra a una altitud de 1.600 metros sobre el nivel del mar en las laderas del Monte Kenia en las zonas cultivadas del condado de Embu. Estos productores son muy pequeños, promedio de 200 cafetales, que crecen junto con otros cultivos como macadamia, patatas, maíz, frijoles y té, algunos de estos árboles se plantan para dar sombra a los cafetales en crecimiento. Ndunda Coffee Factory está sobre suelo volcánico rojo que es determinante junto con la materia orgánica de la calidad de este café.

La zona experimenta una lluvia anual de 1.200mm a 1.600m sobre el nivel del mar y disfruta de temperaturas frescas de 12-24ºC. Después de ser cuidadosamente seleccionado, la cereza madura es llevada al beneficio por pequeños productores, donde se pesa y luego se procesa utilizando el método de procesamiento lavado. Las aguas residuales utilizadas en el procesamiento se desechan en pozos de remojo, y también se recirculan para su conservación. Después del despulpado, el café se fermenta durante la noche para descomponer los azúcares, antes de limpiarlo y ponerlo a remojo otras 24 horas. En este proceso aumenta las proteínas y los aminoácidos, lo que a su vez aumenta la complejidad de la acidez y claridad en la taza.

Después el café se extiende en camas elevadas. El tiempo en las camas de secado depende del clima, la temperatura ambiente y los volúmenes procesados, y puede tomar de 7 a 15 días en total. Ndunda Coffee Factory recibe asistencia del grupo Coffee Management Services (CMS) que sobre el terreno ayudan directamente a los productores a mejorar su productividad y calidad a través de programas de capacitación y educación. Su objetivo es establecer una relación transparente y basada en la confianza con sus pequeños productores y garantizar un crecimiento sostenido de la industria ayudando a los productores a mejorar su calidad, a su vez mejora las primas pagadas y, por último tiene un impacto positivo en su calidad de vida.

De los fondos reservados de la cosecha del año anterior, los miembros de la cooperativa pueden prefinanciar las cuotas escolares, acceso a insumos agrícolas y fondos para necesidades de emergencia. El beneficio de café Ndunda está dirigida por un gerente de la fábrica que supervisa todas las actividades dentro de la fábrica. Junto con otros miembros del personal, realizan tareas como el pesaje de café, la selección y la clasificación del café, el pago de los agricultores y la dirección de las quejas de los agricultores.

 

 

 

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Demoníaco

Se giró poniéndose enfrente de la máquina espresso, dejó suavemente un vaso de cristal de 20cl y vertió 11 gotas de licor de almendra. Extrajo de la máquina «dos tiros de distintos cafés de especialidad vertiendo simultáneamente el preciado elixir -en el fondo del vaso una hoja de coca-. Seguidamente sacó de una botella de cristal leche cruda y la calentó en un cazo hasta conseguir la temperatura deseada.

Sin pronunciar palabra, absorto en su labor seguía sus pasos en protocolo establecido. Acercó la nariz al vaso de café, esperó cinco segundos y empezó a verter la leche haciendo que se produjera una sensación de contrastes visuales debido a su pericia con el «tempo de actuación».

Se dio la vuelta, fue al refrigerador y sacó una porción finísima de helado de nata con nanovirutas de chocolate y la posó encima del café. Me miró como maestro a sus alumnos y sin parpadear profirió estas palabras:

-Espere dos minutos, no remueva y no agregue azúcar ni nada parecido. Esto le ayudará a mantenerse un buen rato despierto.

-¿Tiene nombre este brebaje? (farfullé).

-Demoníaco (replicó).

A mi mente vino sorpresivamente una película que impactó en mi espíritu «El Exorcista». Recuerdo perfectamente, como si fuera hoy, donde la vi. Por aquel entonces yo tenía poco más de catorce abriles, estaba pasando uno de esos cotidianos fines de semana en un pequeño pueblo de tierra de campos.

En el bar del pueblo, decidieron proyectar la película en un reproductor VHS, alquilada en uno de esos videoclubs tan de moda por aquel entonces. Por supuesto, reproducción totalmente ilegal en establecimientos públicos -como se podía leer antes del comienzo de la película-. A los pocos minutos de empezar la proyección, el silencio fue algo que se mantuvo durante toda la sesión.

Mi generación viene de una cultura en donde la religión estuvo siempre visible, sentida y a una superior altura. Impregnaba todo directa o indirectamente inoculándonos su simiente. Si tu raciocinio te llevaba al ateísmo tu mente en situaciones de gravedad extrema te hacía pensar lo contrario.

Con el comienzo en unas excavaciones en tierras lejanas, el film nos introduce rápidamente en situación; la lucha entre el bien y el mal con los ritos de exorcismo realizados por religiosos a prueba de bombas son la base de una puesta en escena sobrecogedora, impactante, con exageraciones cinematográficas que hielan la sangre.

La mítica niña del exorcismo y los problemas surgidos en el rodaje (incendios, cintas veladas, muertes e incluso problemas con la iglesia católica) hacen que incluso en el estreno haya ambulancias en los exteriores de las salas.

Película de terror donde las haya, sobre todo si la ves en el lugar equivocado y a una edad crítica. No necesitó de estrellas del celuloide ni de grandes escenarios, con un guión sacado de hechos reales y con un tema impregnado en nuestro ADN, nos hizo ver lo que es el cine. Tres, dos, uno, acción.

Ritos Tribales

         

         

          Los años sesenta trajeron al cine uno de los films más mediáticos para la junventud de esa década. Su poder de atracción vino dado, sobre todo, por la música. Una banda sonora que repicó en todos los campanarios del planeta. Una música que entraba por las fronteras descontroladamente y que abducía a las jóvenes generaciones del momento. Cantada en ingles, cuya letra no entendíamos pero si sentíamos, traía nuevos bailes, nuevos lugares de encuentro, nuevos sonidos, era -LA MÚSICA DISCO-

 

 

       

          El lugar de encuentro de esta película era la discoteca Odisea 2001. El día de la semana Sábado noche y dentro del local: pista de baile, bolas con reflejos, luces de colores intermitentes y música, buena música disco.

          Tony Manero representó perfectamente este tipo de generación; trabajaba por un sueldo corriente en un trabajo nada ilusionante, el entorno familiar tampoco conseguía aportarle nada, pero cuando llegaba el fin de semana «empezaba el espectáculo». El ritual para prepararse era el preámbulo de lo que iba a suceder. Su manera en el peinarse, la forma de vestir, el tipo de ropa y la puesta en escena quedarán siempre en la retina de todos los espectadores. 

          El baile, sus amigos, las chicas, la música, las bandas, la rivalidad, las drogas o todo lo contrario a lo establecido componían el cocktel de su ser. Era un tipo de gente que sentía que la casa era una pesadilla, que no importaba nada ni el futuro, ni los estudios, ni las guerras, ni la política.

          Para mucha gente la música siempre ha sido un escape para soñar, amar o vivir. Probablemente la gente de esa generación no sabrá como se hace una regla de tres simple o que río pasa por París o por Madrid, pero sin duda te podrá recordar con una precisión de reloj suizo que grupos sonaban en la discoteca, como se vestía o quien interpretaba un tema de esa época con solo unos segundos de audición.

          Fiebre Del Sábado Noche representó los ideales de una parte importante de esa generación de los años setenta. De hecho, la idea de la película se incubó en un artículo del New York Magazine titulado (Ritos Tribales de Nueva York en Sábado Noche).

          Stayin Alive, More Than a Woman, son temas que todo el mundo recuerda. La banda sonora con los Bee Gees al frente la pusieron a la cabeza de las listas de ventas. Sin embargo, yo me quedo con If I Can’t Have You de Yvonne Eliman. -Para gustos colores-.

 

       

          En cuanto al café, cada uno tiene sus gustos. Así a la hora de su elaboración, unos prefieren un expresso y otros se decantan por café de filtro.

          Como en artículos anteriores ya nos hemos referido a la elaboración de un expresso, hoy nos toca parlamentar sobre los realizados en filtro, para el que algunos entendidos es el principal proceso para la buena degustación de este exquisito elixir.

          La elaboración es todo un arte; La molienda es distinta, el agua no va a presión sino que se debe filtrar por medio de la gravedad. Proceso más lento en donde las medidas de café y de agua son distintas pero no por ello menos precisas. Los tipos de cafetera para filtro también muestran su heterogeneidad (Chemex, Clever Dripper, V60 …). El vertido debe ser homogéneo y pausado, dejando que el café florezca y nos muestre todo su esplendor, proceso que puede llevar varios minutos.

          El resultado, es un sabor menos intenso. Por el contrario se pueden sacar los sabores complejos del café debido, sobre todo, a como se acentuan los aromas. Este proceso es muy interesante a la hora de diferenciar los cafés de origen.

          De todas formas en filtro o en espresso lo importante es como o con quien lo bailes.

El Jefe

          Fieles y seducidos en vuestra cita mensual con el cine y el café. Hoy os propongo entrar en una de las películas más singulares y profundas de su década, cuyo punto de vista no ha dejado indiferente a nadie.

          Rodada en 1975 -Alguien voló sobre el nido del cuco- trata de un centro de salud mental donde no se trata la mente sino que se la aliena, condicionando así un comportamiento disciplinario y opresivo. Un centro de salud mental donde se llega a torturar y asesinar en vida (lobotomía) en nombre de la ciencia. Un centro de salud mental hecho para curar y tratar enfermedades mentales que no entienden y las cuales suelen acentuar. 

          La película triunfa (Óscar a mejor película, dirección, actor principal, actriz principal y guión) gracias a un planteamiento entre crítica y comedia. Los personajes escogidos en su justa medida hacen que todo se eleve a la enésima potencia. El papel de McMurphy es perfecto para Jack Nicholson y la enfermera Ratched da a su personaje una profundidad inigualable. 

          McMurphy llega al hospital proveniente de una penitenciaria intentando sortear los trabajos forzados a los que son sometidos. Encasillado como conflictivo -dicen que armo camorra y fornico demasiado- no conseguirán que se introduzca en el sistema establecido sino todo lo contrario, poco a poco irá impregnando en cada compañero del centro una terapia por las ganas de vivir que ningún médico ha sido capaz de dar, porque en realidad viven bien montados en un sistema en el que se encuentran cómodos.

          Las escenas donde juega al baloncesto con sus compañeros en contra de los sanitarios o donde narra un partido de béisbol que levantaría de la silla incluso a los que son profanos en este deporte, demuestra a todos ellos que está vivo y que hay que vivir en MAYÚSCULAS. McMurphy hace que cada momento sea único y vitalista: robar un autobús escolar, llevar a los internos a pasar un día de pesca o ser capaz de quitar la tartamudez de Billy haciéndole pasar un buen rato con una mujer. Pero si alguien representa al «Cuco» ese es el Jefe. En realidad, en la novela de Ken Kesy se cuenta la historia desde el punto de vista del Jefe Indio y así podemos ver a éste dar un verdadero sentido a la historia.

          Por destacar una escena, señalaría cuando el Jefe Indio, después de esconderse en una ficticia sordomudez para protegerse de un mundo al que no quiere salir, decide hablar a McMurphy. Este perplejo dice: «los has engañado, los has engañado, los has engañado maldita sea».

          Vivimos en una sociedad donde el engaño es la medida de todas las cosas. La comida no es comida, la política corrompe todo, la educación está dirigida por intereses… 

          En la industria del café ha pasado algo parecido. Cuando en la posguerra escaseaba el café para que la gente no soñara con el sabor y el aroma, se les daba una mezcla de café y achicoria. 

          El torrefacto debió nacer cuando mineros cubanos envolvían granos de café con azúcar para que este se conservara mejor, a partir de entonces algunos decidieron tostar café con azúcar desdibujando y adulterando el producto, sobre todo para tapar y ocultar los cafés deficientes. Con el tiempo este proceso ganó popularidad en ciertos lugares y se acostumbraron a su color y sabor creyendo incluso que era bueno.

          El descafeinado lleva un proceso químico para quitarle la cafeína, por lo tanto el engaño es aún mayor y en cuanto al soluble tan comercializado desde que Satori Kato le abriera paso, no busca buenos cafés si no una serie de características distintas: llegar a más usuarios, rapidez en la elaboración, durabilidad, menor peso o una preparación menos elaborada, por supuesto, sin saber que tipo de café hay dentro.

          Si estás en esta página es porque te gusta el buen cine y el mejor café. Así que no eches azúcar ni sacarina -un buen grano de café tostado y elaborado tiene dulzor- deja los descafeinados, los torrefactos y los solubles y pásate a la nueva ola del café. ¡Vuelve a lo auténtico! ¡vuelve a la vida!

AeroPress con Siete Puñales

Erwan Y Sarah son dos fotógrafos comerciales creadores de contenido. Viajan por Europa con su furgoneta buscando lugares bonitos para ofrecer experiencias visuales, degustando cafés de especialidad.

 

Su filosofía:

Creemos que cada vida puede ser una historia.
Creemos que cada día debe comenzar con un buen café.
En ninguna parte y en todas partes.

 

Su instagram:  blooming.memories


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Opiniones

  • PLAN 30/6 (75.00)
    reviewed by arodriguez.fer


    ¡Fantástico!
    Suscripción imprescindible para poder tomar café de nivel y en la puerta de tu casa.
    Mes a mes recibo cafés de orígenes diferentes, recién tostados con maestria y perfectamente empaquetados.
    La suscripción esta resultando como un viaje por las principales zonas cafeteras del mundo conociendo las características aromáticas de cada una de ellas.
    Muy contento también con el cotacto y trato recibido en algunas consultas.

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