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“Malos Consejos”: Cata

 

Cuando era niña, uno de mis libros favoritos era el libro “Malos Consejos”, básicamente una psicología inversa para niños :), donde el autor daba ideas de cómo hacer las cosas más locas que molestarían más a tus padres: por ejemplo, tirar el desayuno a la ventana, o dibujar en las paredes, etc.

 

Hermoso libro, por cierto.

 

Hace tiempo tenía una publicación en mente, sobre la rutina de cata. 

 

Después de todo, catar es una gran parte del control de calidad en café de especialidad, no importa si usted es un tostador, barista o un dueño de cafetería, y también es una herramienta increíble para educarse a uno mismo.

 

La cata es un procedimiento semanal (a veces incluso diario, en los mejores lugares), es algo simplemente necesario para que la cafetería se considere “una cafetería de especialidad”. No hay otra herramienta que te enseñe tanto sobre el café que estás sirviendo y vendiendo, que haga que los baristas estén más motivados y que entiendan mejor las necesidades del cliente.

 

Hablando acerca de los malos consejos y psicología inversa….

 

Aquí está la lista de mis consejos personales, probados por mi experiencia, de cómo catar, pero acabar por no aprender nada catando:

 

 

  1. No pese el agua que pones en las tazas

Ésa es buena. Eres muy cuidadoso con la proporción mientras preparas un V60, para no verter gramos adicionales de agua, y para asegurarte de que estás en el rango aceptable (y ni siquiera menciono espresso – ¡43 gramos y 35 gramos son dos bebidas diferentes!) – pero, por supuesto, con la cata todo es diferente, y está bien comprobar visualmente que estás poniendo suficiente agua, y así estás seguro de que todos los cafés están en la misma proporción café/agua.

 

  1. No cate a ciegas

¡La cata abierta es lo mejor! Siempre trata de aprovechar al máximo la información sobre el café visible mientras esté catando, para que puedas descubrir fácilmente los orígenes y las notas de sabor, y evaluar más alto los tostadores y los orígenes cuando tienes una preferencia. Asegúrate de poner los granos para la observación también. En caso de que tengan algún defecto visual, podrás encontrarlo también en el sabor, sin muchos problemas.

 

  1. Cata en un grupo de personas, y compartan las opiniones de inmediato

 

Cata de preferencia en un grupo de personas, mejor si serán “coffee geeks”. Discutir lo que estás experimentando y lo que piensas durante la cata te hará sentir que estás en la misma página y sientes lo mismo con los cafés que siente toda la gente – y por eso, estás cierto. Finalmente, tú comenzarás a encontrar la almendra, las frutas tropicales y la dulzura de la caña de azúcar, cuando escuches que tu amigo lo siente.

 

  1. No tomes notas

 

Confía totalmente en tu memoria, especialmente cuando se trata de materiales como la descripción del sabor. Por supuesto, recordarás exactamente cómo cataron los cafés que probaste durante todo el mes, y siempre puedes volver en tu memoria a cada café y verificarlo. En lugar de tomar notas, simplemente relaja tu mente, saborea, apreciando el momento.

 

  1. Evita usar números mientras evalúas los parámetros

 

Es mucho trabajo – tratar de formular cuantitativamente por qué esta acidez es 7.5, y ese cuerpo es 6.25. Y después de todo, ¿a quién le importa realmente? Nadie está revisando tus notas, y ya no estamos en la escuela. Es suficiente señalar que este café tiene “buen cuerpo”, “acidez satisfactoria” y continuar.

 

  1. Si eres tostador (dueño de una cafetería, barista, etc.): cata sólo tus cafés, nunca de tus competidores

¿Por qué deberías preocuparte? Eres el mejor.

 

  1. No muelas 2-3 gramos de cada muestra de café antes de moler la muestra para la cata con el propósito de limpiar el molino

 

No hay razón para hacerlo, porque, por supuesto, no hay riesgo de contaminación o retención de molienda. Puedes garantizar que en esos 10 gramos de Etiopía lavada que vas a catar los 10 gramos son etíopes.

 

  1. Entra la cata sin ninguna meta

 

Empieza la cata sin un objetivo claro en tu cabeza, y hazlo con calma, apreciando los cafés que saboreas uno tras otro, la belleza y complejidad de ellos, sabiendo que en una hora lo olvidarás todo y estarás listo para saborear más mañana, ¡con la cabeza clara!

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