Mingus Big Band, Nostalgia in Times Square 1993. Kercha Forest.

Cuando pensamos una cafetería en la que suena música jazz todos nos imaginamos la misma cosa: una lista de reproducción evocadora de otros viajes en ascensor o, con suerte, una colección de los clásicos indiscutibles (¿y, casi prohibidos?): predecible.

Durante seis años, además de responsabilizarme de ofrecer el mejor café posible en el Café Paraíso en Oviedo (D.E.P.), era mi obligación ofrecer una selección musical a la altura.

En este templo del café y del ciclismo sonó mucha música diferente. Diría que incluso sonó bastante jazz. Cometí todos los pecados pronunciados antes: Soultrane, Getz & Gilberto, Song for my Father, Green Street…

Recuerdo la euforia tras llegar una noche a mi casa y poner por primera vez Nostalgia in Times Square.

Había encontrado ese disco que te gritaba a la cara: NECESITAS MÁS CAFEÍNA.

Esta big band hace que el suelo tiemble y solo puedas encontrar equilibrio en una taza, o agarrado a un portafiltro. No es una música que te acune y te ofrezca respuestas: provoca sudores fríos y te pone a bailar, al menos por dentro.

Las composiciones de Mingus no son habituales en una jam session. No son temas a los que un músico pueda aproximarse por si mismo y encontrar un acomodo con unos desconocidos en un escenario. No. Por eso el formato big band es el marco rotundo para que no se nos escape la dimensión gigante de estas composiciones. Esta interpretación enorme nos apunta desde la tradición de Duke Ellington y Thelonious Monk, el gospel o el Dixieland hacia los discos más radicales y orquestados del soul/funk de los 70. Hacia el latin jazz. Hacia el fin del mundo.

Hace poco, recibí una llamada de Luis, desde el tostador. Albaricoque, naranja y fresa. — ¿Cómo?

—Tenemos un Etiopía nuevo en la mesa de cata: albaricoque, naranja y fresa. Vas a flipar.

En este país, existen tres principales formas de producción de café: bosques, jardines y plantaciones. Multitud de varietales diferentes de café conviven en su ecosistema propio y poco domesticado. Esto, junto con las dificilísimas circunstancias políticas, hacen de la trazabilidad algo casi siempre imposible, alcanzando en el mejor de los casos hasta la estación de lavado en la que se separan y se califican los frutos en función de los criterios de la ECX (Ethiopian Commodity Exchange) después de su recogida.

En conclusión: no es fácil tener la oportunidad de probar un café de los bosques de Etiopía.

“Kercha Forest” viene de Guji, el corazón de la región de Oromia. Aunque no tiene certificación orgánica este café puede considerarse directamente “silvestre”. La única intervención humana en todo el proceso ocurre después de su recogida.

Fue seleccionado en la estación de lavado de Temesgen, y el procesado natural se llevó a cabo por uno de los más antiguos productores de toda la región: Moplaco.

Mingus murió en 1979. Nostalgia in Times Square fue grabado en 1993 por la Big Band promovida por su viuda, para conservar su legado.

No voy a jugar a ser ahora un crítico de jazz, pero el arreglo de saxo barítono (Sy Johnson) durante los primeros compases de “Moanin’ ” es todo lo que hace falta para engancharse a esta grabación para siempre.

Muchos de los muchos músicos que participaron en esta grabación, liderados por la propia Sue Mingus, han desarrollado carreras muy interesantes. Ronnie Cuber, Sy Johnson, Art Baron, Randy Brecker, Ryan Kisor…